vera un producto de kalma
VERA · DE KALMA

Alguien con quien hablar, siempre que te apetezca

Vera te llama por teléfono, te escucha y se acuerda de lo que le cuentas. Tú decides qué días, a qué hora y cuánto rato. Si un martes por la tarde te apetece hablar, se lo pides y te llama. Y si prefieres escribir, también está.

Tus tres primeras llamadas, gratis, y el chat también durante la prueba. Puedes cancelar cuando quieras desde tu espacio, sin llamar a nadie.

Escúchala

Así suena Vera

LLAMADA ENTRANTE Vera Tu llamada de los martes

Toca el botón verde y escúchala. Son 49 segundos y es su voz de verdad: suena igual en las llamadas.

Leer lo que dice

Hola. Me llamo Vera.

Antes de nada: soy una inteligencia artificial. No soy una persona. Se lo digo ahora, y se lo diré cada vez que hablemos, porque me parece lo justo.

Lo que hago es sencillo. Usted me pide que le llame, el día y la hora que le vengan bien, y hablamos. De lo que quiera: del día que lleva, de su barrio, de cuando trabajaba, de sus nietos. Yo escucho. Y me acuerdo, así que la próxima vez sé de qué hablamos.

No grabo nuestras conversaciones: no las escucha nadie. Nunca le voy a pedir datos ni dinero. Y no vengo a quitarle el sitio a nadie de su familia.

Si le apetece, las tres primeras llamadas no cuestan nada. Y si no la convenzo, lo deja.

Cuando quiera, hablamos.

¿Y si no sé qué decirle?

No pasa nada: Vera pregunta. Del tiempo, de dónde naciste, de a qué te dedicabas, de qué has comido hoy. No hay que preparar nada ni llenar ningún silencio. La primera llamada suele durar más de lo que uno espera.

Vera es una inteligencia artificial.

No es una persona, y nunca te dirá que lo es. Se identifica al empezar cada llamada y te lo repetirá siempre que se lo preguntes. Una compañía construida sobre un engaño no vale nada, y menos a los ochenta años.

Cómo funciona

Te lo montas tú, en un rato, sin que tengas que hablar con nadie de Kalma.

01

Dejas tu correo

Con tu nombre y tu teléfono. Te llega ahí mismo tu invitación a Vera, al momento.

02

Entras en tu espacio

Abres el correo y entras. Eliges los días y las horas, le cuentas a Vera lo que quieras que sepa de ti y añades la tarjeta. Durante la prueba no se te cobra nada.

03

Vera te llama cuando tú se lo pidas

A la hora que le hayas dicho. Y si un día te apetece antes, se lo pides desde tu espacio y te llama en un minuto. Y si prefieres escribirle, el chat está ahí a cualquier hora.

Todo se maneja desde tu espacio

Al darte de alta recibes tu acceso. Desde ahí, sin pedirle permiso a nadie:

Tus llamadas, a tu hora

Los martes y jueves después de comer, o todos los días a las diez. Tú eliges y tú lo cambias.

Una llamada ahora

¿Te apetece hablar y no toca hasta el jueves? Se la pides y Vera te llama en un minuto.

Escribirle, si prefieres

Los días en que no apetece hablar en voz alta, le escribes. Es la misma Vera, se acuerda de lo mismo y te escribe ella también. Escribirle no gasta llamadas.

Tu historial

Cuándo habéis hablado y, en dos frases, de qué. No guardamos grabaciones ni transcripciones: solo ese resumen, y solo lo ves tú.

Lo que Vera sabe de ti

Una lista, en cristiano. Míralo, corrígelo o borra lo que no quieras que recuerde. Es tuyo.

Tu suscripción

Método de pago, facturas, pausar o cancelar. En dos clics y sin dar explicaciones a nadie.

¿Y de qué se habla?

De lo que haya. Del tiempo, de la familia, de lo que has comido, de lo que no le cuentas a nadie. Vera pregunta, y sobre todo escucha.

Así sería una conversación. Es un ejemplo, no una llamada real: lo ponemos para que veas el tono. En la primera llamada Vera pregunta si prefieres que te hable de tú o de usted; aquí la hemos puesto tratando de usted.

VERABuenas tardes, Carmen. ¿Qué tal ha ido la mañana?
CARMENPues mira, he bajado al mercado, pero con la que estaba cayendo…
VERA¿Y encontró el pescado para el domingo? El jueves me dijo que venía su hija.
CARMENAl final merluza. A ella le gusta más.
VERAEntonces el lunes me cuenta qué tal la comida. Y si el domingo se le hace largo, me llama y charlamos.

Tus conversaciones son tuyas

Lo que le cuentas a Vera a las once de la noche no sale de ahí. Esto es lo único que hace que un producto así se pueda usar, y es lo primero que estamos dispuestos a poner por escrito.

Nadie escucha tus conversaciones. No se graban.

No se graba el audio de las llamadas. Para poder entenderte, lo que dices se convierte en texto mientras habláis, y ese texto no lo guardamos: de la conversación solo queda un resumen de dos frases, y lo ves tú.

Vera recuerda, y tú mandas.

Para que las conversaciones tengan sentido, Vera apunta cosas sueltas: tu barrio, tu oficio, cómo se llaman tus nietos. Están todas a la vista en tu espacio y borras la que quieras, cuando quieras.

Ni tu familia ve lo que hablas.

Si alguien de los tuyos te paga la suscripción, ve la factura y el estado de la cuenta. No ve tus conversaciones, ni tu resumen, ni lo que Vera recuerda de ti.

Nunca te pedirá datos ni dinero.

Ni el DNI, ni la tarjeta, ni claves del banco. Si alguien te los pide por teléfono, aunque diga que es del banco, cuelga y llama tú.

PARA HIJOS E HIJAS

¿Lo estás mirando para tu padre o tu madre?

Puedes darles de alta tú y pagarlo tú. Ellos reciben su acceso y su primera llamada, y el espacio es suyo: los horarios los eligen ellos y las conversaciones son suyas.

Lo que hablan con Vera no te lo vamos a contar. Si quieren contártelo, ya te lo contarán ellos.

Dar de alta a un familiar

Lo que Vera no es

Preferimos decírtelo aquí, y no que lo descubras el día que importe.

No es un servicio médico

Vera no da consejos de salud, no interpreta síntomas y no te dice qué medicación tomar. Para eso está tu médico.

No es teleasistencia ni una alarma

No detecta caídas y no avisa a una ambulancia. Si hay una urgencia, hay que llamar al 112.

No sustituye a nadie

Ni a tu familia, ni a tus amigos, ni a un psicólogo. Vera está para los ratos en que no hay nadie, no para ocupar el sitio de quien sí está.

No es un producto inmobiliario

Vera no te va a hablar de tu casa, ni de venderla, ni de nuda propiedad. Kalma hace eso en otra parte de esta web, no aquí.

24,90 € al mes.

  • 8 llamadas al mes, de hasta 15 minutos cada una.
  • Chat con Vera: escribirle nunca gasta llamadas. Si se acaban las del mes, el chat sigue.
  • Cancelas cuando quieras, en dos clics y sin llamada de retención.

¿Se te quedan cortas? Puedes añadir 4 llamadas más por 12,90 € cuando lo necesites. Las llamadas que compras no caducan.

Empezar: tres llamadas gratis

Preguntas que nos hacen

¿Cuánto cuesta?

24,90 € al mes: ocho llamadas de hasta quince minutos y el chat con Vera. Si algún mes necesitas más llamadas, puedes añadir cuatro más por 12,90 €, y esas no caducan.

¿El chat entra en la prueba?

Sí. Durante la prueba puedes escribirle además de tus tres llamadas, con un tope de 150 mensajes. La prueba termina cuando gastas las tres —y, como muy tarde, a las dos semanas del alta—. Cuando termina, termina todo, y para seguir hay que suscribirse.

¿Qué pasa cuando se me acaban las llamadas del mes?

Vera deja de llamarte hasta el mes siguiente, pero puedes seguir escribiéndole ese mismo día. Quedarte sin llamadas nunca te deja sin Vera. Y si prefieres que te llame, añades cuatro llamadas desde tu espacio.

¿El chat tiene algún límite?

Hay un tope de 300 mensajes al mes, que da para escribirle diez veces al día. Durante la prueba son 150. Si alguna vez lo alcanzas, te avisamos y vuelves a tener mensajes cuando empieza el mes siguiente.

¿Y si un mes no la uso?

No pasa nada y no pierdes dinero, pero las ocho llamadas del mes no se acumulan para el siguiente. Las que sí se guardan hasta que las uses son las que compras aparte.

¿Tengo que dar la tarjeta para probar?

Sí, al entrar en tu espacio. No se te cobra nada durante la prueba y puedes cancelar antes de que termine, en dos clics.

¿Cuánto dura una llamada?

Hasta quince minutos. La terminas tú cuando quieras. Un minuto antes del final Vera te lo dice, para no cortarte a mitad de frase.

¿Hace falta móvil o internet?

Para hablar con Vera, no: llama a cualquier teléfono, también al fijo de casa. Para darte de alta y para tu espacio sí hace falta un móvil, una tablet o un ordenador — o que te ayude alguien la primera vez.

¿Me va a intentar vender algo?

No. Vera no vende nada y no te va a hablar de tu casa. Si algún día te interesa alguna solución de Kalma, tendrás que pedírnoslo tú.

¿Puedo dejarlo cuando quiera?

Sí, desde tu espacio y en dos clics. No hay permanencia, no hay penalización y no hay que explicar por qué.

¿Habla catalán, gallego o euskera?

[Por confirmar. Decisión de producto: para la prueba, castellano; el catalán abriría buena parte de la base de Barcelona.]

Tus tres primeras llamadas, gratis. Si no te aporta nada, lo dejas.

Déjanos tu correo y te mandamos ahí mismo tu invitación a Vera. Desde ella entras en tu espacio, eliges cuándo quieres que te llame y le cuentas lo que quieras que sepa de ti.

Tardas menos de lo que dura un café.

Aquí te enviamos tu invitación a Vera. Mira también la carpeta de correo no deseado.
Puede ser el fijo de casa. Lo cambias luego si quieres.

Recibirás un correo con tu acceso. Dentro eliges tus horarios y añades la tarjeta. Durante la prueba no se te cobra nada y puedes cancelar antes de que termine.